Competencias, evaluación y planeación escolar. (primera parte)
Amando Octavio Domínguez Ruíz | Tiempo de Veracruz | diciembre 21, 2012 at 3:32 PMPor: Amando Octavio Domínguez Ruíz
Tomando como referencia contextual los trabajos de Julio H. Pimienta y Laura Frade nos dimos a la tarea de analizar la temática propuesta y que se refiere a Desarrollo de Competencias en educación y la evaluación de aprendizajes basado en competencias, sin embargo creemos que si no conocemos más a fondo las bases teóricas y los fundamentos metodológicos que sustentan ese enfoque corremos el riesgo de utilizar modelos curriculares ajenos a nuestra condición social y cultural como lo es el proyecto sustentado por De Se Co (Definition and Selection of Competencies) de la OECD, mismo que define y selecciona competencias que llaman esenciales para las personas y para su mejor desempeño en la sociedad. El organismo internacional de referencia conceptualiza a la competencia como la “Capacidad de responder a demandas complejas y llevar a cabo tareas diversas de forma a adecuada. Supone una combinación de habilidades, prácticas, conocimientos, motivación, valores éticos, actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento que se movilizan conjuntamente para lograr una acción eficaz”.Obviamente al aceptar nuestras autoridades educativas lo dispuesto por la OECD, tanto para conceptualizar como para recomendar las acciones que de ella emanen, no podemos soslayar el sesgo economicista que permea tal planteamiento, ya que es similar al que pregonan diversos organismos internacionales que representan el capital mundial y que con la mayor facilidad “sugieren” a los países inscritos en su esfera de influencia, adoptar en sus sistemas educativos ideas y teorías que convienen a su estrategia de competitividad. Esto hace cuestionable utilizar un modelo educativo cuyo origen tiene como sello característico demandas económicas y empresariales. Sin embargo aceptando sin conceder que lo vamos a utilizar ortodoxamente, primero debemos conocer a pie juntillas sus fundamentos teóricos y posteriormente proceder a la aplicación y aterrizaje de la propuesta en los diferentes niveles educativos. También, en ejercicio de ensayo y error, calculemos los cambios que produciría en nuestros educandos introducir el desarrollo de competencias y sólo de esa forma podriamos como educadores valorar en su justa dimensión la relevancia o no del planteamiento. Una cosa es conocer el enfoque y otra entregar los resultados esperados tal como fueron requeridos por la OECD para otros países del mundo. La dificultad estriba en que los docentes, con base en el conocimiento del sustento metodológico del enfoque, reflejen en su planeación didáctica las capacidades esperadas, pero sobre todo su entrega, dedicación e imaginación para identificar objetivamente los desempeños deseados sin perder de vista la responsabilidad y compromiso social inmersos en el hecho educativo.
No olvidemos que desde los 90´, surgieron modelos educativos basados en competencias como respuesta a los requerimientos que la sociedad planteaba a la institución escolar de la época para formar ciudadanos capaces de integrarse con éxito a la vida productiva y así responder con éxito a las necesidades económicas y empresariales.
Si bien es cierto que la autoridad en turno nos hace ver la necesidad de utilizar un modelo curricular basado en competencias, empezaremos por aceptar que los procesos de enseñanza-aprendizaje tienen como finalidad que nuestros educandos adquieran la necesaria y suficiente competencia y compromiso social que facilite su mejor integración a la comunidad familiar, escolar y social en la que están insertos.El modelo educativo utilizado en los 90 se caracterizó por ser academicista y conservador por lo que ahora, en la práctica diaria, los educadores “deben” transitar por un camino difícil y desconocido como lo es todavía el enfoque curricular por competencias–destrezas, en el que todavía no hay definición plena para arrancar el trabajo, ignorando que nuestros alumnos primero dominen las competencias básicas para ser capaces de generar por si mismos la comprensión y aprehensión de conocimientos, habilidades hábitos, capacidades y actitudes que faciliten su generalización en otros contextos, otras situaciones y coadyuven a la realización de actividades distintas a las utilizadas en el aprendizaje escolar. Estamos de acuerdo en la necesidad de utilizar y manejar las competencias básicas de comprensión lectora, manejo de operaciones matemáticas, ética y valores, conocimientos básicos histórico-sociales y de ciencia y tecnología, de manera que permita a los aprendientes crecer como personas apoyadas en el autodidactismo creativo. De acuerdo con el propósito anterior se requiere una labor docente más comprometida más sólida y efectiva que garantice un proceso de atención sistemático, apegado a los planteamientos ideológicos y sociales contenidos en nuestra constitución y demás leyes educativas, asimismo se apoye en objetivos claros que se conviertan en verdaderos faros de luz que iluminen el camino de los que transitan su trayectoria escolar, bajo nuestra custodia y responsabilidad.


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