… Pero no las entiendo – por: El Filósofo de Güémez

Ramón Durón Ruiz | | enero 6, 2013 at 3:37 PM
A

l viejo Filósofo le encanta, le cautiva en grado extremo, el sentido de vida y la innata sabiduría, –que la cuna modesta forjó–en el agudo poeta, dramaturgo, periodista, novelista, escritor portugues y premio Nobel de Literatura José Saramago, un hombre que se reconcilió con la tarea de su vida: escribir, y al hacerlo tan fecundamente tuvo el privilegio de encontrarse con su voz… y con la nuestra; me fascina cuando define a un hijo:

“Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a tener coraje.

Sí. ¡Eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado.

¿Perder? ¿Cómo? ¿No es nuestro? Fue apenas un préstamo… el más preciado y maravilloso préstamo ya que son nuestros sólo mientras no pueden valerse por sí mismos, luego le pertenecen a la vida, al destino y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos pues a nosotros ya nos bendijo con ellos.”1

Después de leer tan bello mensaje, me quedo impávido, sin saber que escribir, y es que de tan galardonado y prolífico escritor, después de su partida física en junio de 2010, aumentaron considerablemente las ventas de sus libros, por una sencilla razón… huelen a sabiduría de la vida.

Eso, sabiduría, es lo que el ser humano requiere para vivir plenamente y envejecer saludablemente, para mantener una actitud positiva en el hoy y frente al mañana, para entender que “Trabajar no sólo ayuda a tu bienestar, también a desplegar los poderes que el universo te confió y obviamente a tus finanzas sanas”

¿Cuántas veces el ser humano esta atado a los paradigmas que en la infancia crecieron con él? de que no se puede, no es posible, es difícil, las cosas grandes no están hechas para ti, etc., prototipos que hacen que el gigante que habita en tu interior, duerma el sueño de los justos.

Una cosa te debe quedar muy clara: no llegaste a esta carnalidad para ser mediocre, –porque estar con vida es el primer escalón de una larga cadena de bendiciones–, sino a dar todo, para expresar tu sabiduría y poder, para disfrutar tu tarea, para vibrar con la excelencia, para que el amor, la felicidad, la armonía, el éxito y la grandeza sean tus compañeros en el camino.

En Grecia al tomar vino, ponían el sentido del gusto al paladearlo; el de la vista al verlo; el del olfato al olerlo; el del tacto al tocarlo; faltaba uno… el del oído, entonces chocaron las copas para que sonaran y dijeron ¡salud!, para que participara el sentido del oído.

Así en tu vida, ten la sabiduría de hacer participe de tu tarea tus cinco sentidos, pero agrega los otros cinco sentidos extra corporales: el sentido de la vida, ese llega con los años; el del amor, ese está contigo desde que naces; el sentido común, las mujeres lo tienen a flor de piel, es una conexión directa con Dios; el sentido de la ubicuidad, te ubica en el hoy, en el aquí y el ahora y el sentido del humor, que te recuerda que la felicidad como “el éxito, sabe a derrota… cuando no tienes con quien compartirlo”

Diez sentidos, que te dicen que no estás hecho para la mediocridad… sino que ¡estas hecho para la felicidad!

Sabiduría, es reconocer que la vida diariamente desborda oportunidades para ti, porque naciste para la grandeza, para expresar tus dones y poderes, que siempre serán mayores que cualquier adversidad.

Sabiduría, es educar a tu mente a la par que a tu alma, dándote el permiso de compartir el suficiente amor, de tal manera que al final de la jornada, seas juzgado con amor. El simple hecho de que aprendas a dar y compartir con amor, despliega el velo luz que anida en tu interior.

Sabiduría, es saber que estás llamado para cumplir con un propósito, para servir, para dar; diariamente da el extra, ve más allá de lo ordinario, vence tus miedos y haz que vayan de la mano tu crecimiento físico y tu evolución espiritual, así estarás llamado a la realización personal, entendiendo que muchas veces “sonreír no significa la ausencia de problemas… sino la sabia habilidad de ser feliz a pesar de ellos.”

Por eso el humor del Filósofo de allá mesmo dice:

“Nunca discutas con un pendejo… la gente puede no notar la diferencia”

“Las canciones en inglés son como las mujeres, están bien buenas… pero no las entiendo”

1.- http://www.uclv.org.ve/archives/2826

 

filosofo2006@prodigy.net.mx/Facebook: filosofoguemez/Twitter: @filosofoguemez


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