Inmigración – migración en el continente americano

Marco Antonio Figueroa Quinto | | septiembre 23, 2013 at 10:56 PM

INMIGRACIÓN-MIGRACIÓN EN EL CONTINENTE AMERICANO

Por: Marco Antonio Figueroa Quinto

Se ha tratado con antelación la problemática que la mayoría de los países latinoamericanos enfrentan respecto a la emigración hacia el vecino país del norte; lo que no es nada nuevo, la que tiene su explicación en el constante devenir de las sociedades; lo que demuestra vida y evolución. Desde hace muchos ayeres las condiciones en nuestros países son desventajosas para la mayoría de sus pobladores, donde una serie de individuos con poca herencia cultural de los países del continente americano; se han adueñado de las riquezas de nuestras tierras con la complacencia de los gobernantes en turno; pues la moda entre los políticos y neo políticos siempre ha sido emparentar con extranjeros y que sus hijos se relacionen con gente del viejo continente o allende nuestras fronteras, sin importar sus valores, lo que interesa es ascender en su muy particular escala social, ya que tener apellido extranjeros fue y es la moda; desplazando a los antiguos dueños de los principales bienes del país con estas actitudes; tan es así, que por el solo hecho de ser extranjero y se tenga deseos de invertir, las facilidades para ellos son superlativas; no quedando más remedio a los mestizos e indígenas que emigrar, pues el trato que se les da en su propio país es de segunda. Atrás quedó ese maravilloso pasado de los países de América que eran región de inmigrantes, ya que los europeos, principalmente españoles y portugueses se asentaron aquí desde la conquista a fines del siglo XVI, después inició otro flujo a inicios del siglo XX, no solo de europeos, sino de otros continentes que se detuvo como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, similar situación antes de la Segunda Guerra Mundial para proseguir después de ésta decreciendo a principio de los años sesenta. Particularmente para México fue un caso especial la inmigración de chilenos, peruanos y argentinos en la década de los setentas por las dictaduras en sus países y la apertura de nuestras fronteras a todos que lo desearan, dándoseles de parte del gobierno a los inmigrantes un trato preferencial, tan es así, que se crearon fuentes de empleos en la burocracia, investigación y la academia para ellos, solo confiando en la palabra, sin exigir a éstos documentación que avalara su perfil profesional, trato que marginó a los nacionales; y que parece una costumbre sustentada en el estigma de la Malinche. Lo anterior aunado a seres deshonestos, parias y desvergonzados que se apropian de postulados, esfuerzos, sacrificios, ideales y sangre de muchos patriotas, para gozar de privilegios y prebendas que a todos corresponden. Mafias encubiertas por leyes –hechas a modo- que les permiten poseer cuantiosas riquezas, mientras que los más, se debaten en la miseria más vergonzante -no es por cuestiones de falta de cualidades, esfuerzo, trabajo o disposición de cambiar para mejorar, sino que la putrefacción que representa los malos ejemplos de corrupción, nepotismo, influyentismo, avaricia y perversión; todo lo contaminan-, dejando para la mayoría opciones desventajosas, primero; competir con extranjeros en la industria, comercio, banca, inversiones e investigación (tratando de incluir en este muestrario a la educación) a quienes se les da todo en charola de plata, segundo; trabajar bajo las órdenes de empresas trasnacionales con sueldos muy bajos o tercero; emigrar –con el sueño tradicional de un trato justo en un país de primer mundo- a lugares donde se valore en algo el esfuerzo y talento, las tres cuestiones han propiciado durante las últimos años: familias deshechas por la emigración; hijos con sus padres en el vecino país del norte, madres atendiendo a sus hijos, con la lejanía del padre e hijos trabajando en campos norteamericanos para que los demás miembros de su familia puedan subsistir en nuestro país, pues las remesas venidas del extranjero representan la segunda inversión monetaria para el país, después de las ganancias del petróleo. Esa es parte de la realidad de nuestro país, que tiene que cargar con el paso de otros migrantes provenientes de América Central, que tienen en común con nosotros; gobernantes desclasados, funcionarios deshonestos, comerciantes voraces, profesionales convenencieros, políticos apátridas y demás compatriotas que ven la realidad de una manera egoísta y tonta, cavando la tumba para proyectos e ideales de sus mejores hombres y mujeres, así como una herencia nociva a nuevas generaciones, que se enfrentarán a los mismos problemas y repetirán errores –En la actualidad lo que pasa en América del Sur es diferente, la mayoría de los migrantes en Argentina proviene de los países vecinos, Paraguay, Chile, Bolivia, Uruguay y Brasil, en Brasil predominan los migrantes originarios de Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay y en Venezuela la mayor migración proviene de su vecino Colombia, sin duda casos especiales respecto a la migración-inmigración-. El tiempo de evolucionar es hoy –no por decreto y a conveniencia de unos cuantos- sino a favor de las mayorías para poder salir de la trampa en que se está inmerso, reiterando que el cambio es lo único permanente y si se hace para mejorar, se está cumpliendo con la bella misión existencial en este planeta y con la patria. ¡Estamos! alodi_13@hotmail.com

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