Los resultados de PISA 2015

Los resultados de PISA 2015

Gilberto Nieto Aguilar

Un tema reiterativo de los últimos días en las noticias ha sido el examen internacional PISA 2015. México, una vez más, ha ocupado los últimos lugares. Y para un sector de la población poco analítico y muy visceral, sólo hay un culpable: los maestros, lo que revela una visión muy corta y simplista de la situación.

En el comparativo internacional, este año fueron evaluados por PISA los alumnos de 72 países; 35 de ellos socios de la OCDE. Singapur obtiene los mejores resultados comparado con el resto de los países del mundo en PISA 2015, en la que se evalúa la calidad, la equidad y la eficiencia de los sistemas educativos. Los países con mejores resultados son Singapur, Japón, Estonia, Finlandia y Canadá.

El investigador alemán Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE, señaló que “para lograr alcanzar los niveles de desempeño de los sistemas educativos más exitosos del mundo, México necesita redoblar esfuerzos. Es muy claro que la calidad de la educación no podrá nunca ser mayor a la calidad de los maestros” […] “países como Brasil han hecho esfuerzos muy importantes por elevar la calidad de la educación básica, por ejemplo, incrementando la inversión en sus maestros”.  (El Universal, 06/12/2016).

Además de la infraestructura y los aspectos económicos, habría que revisar otros elementos que influyen en la educación: qué piensa, hace y dice la sociedad, qué acciones e impulsos continuados proporciona el gobierno, cómo contribuyen las autoridades educativas para guiar los esfuerzos educativos, qué aportan los medios informativos, cuál es la actitud de los padres de familia, qué capacitación y asesoría se le otorga a los mandos medios sustantivos, cómo se invierte en capacitar y motivar a los maestros para que modifiquen su trabajo en el aula.

El año pasado egresó la primera generación de estudiantes de secundaria que fueron atendidos por profesores que comenzaron a trabajar colaborativamente, en grupos colegiados; esto es, en el seno de los Consejos Técnicos Escolares, discutiendo en el colectivo docente los problemas del aula y los entornos. Estos espacios son un tesoro invaluable si los debates giran en torno al aprendizaje de los alumnos. Por ello, es necesario evaluar el trabajo en los CTE y los resultados en los alumnos.

La crisis, según Gramsci, es aquello que habitualmente se denomina “período de transición”, es decir, un proceso crucial en el cual se manifiestan las contradicciones entre la racionalidad histórico-política dominante y el surgimiento de nuevos sujetos históricos portadores de inéditos comportamientos colectivos. Entonces bien podría decirse que los momentos de crisis son aquellos en donde lo viejo no termina de marcharse y lo nuevo no termina de llegar.

Es lamentable que en década y media de participar en la evaluación internacional México permanezca en el último lugar de los países de la OCDE, evidenciando que la calidad del sistema educativo sigue estancado en la mediocridad, y que la Reforma Educativa (desde 1993 a la fecha) se encuentra extraviada y sin propuesta. En esta ocasión, México acusó un ligero retroceso pues en PISA 2012 obtuvo 424 puntos en Lectura, 415 en Ciencias y 413 en matemáticas, mientras hoy fueron 423, 416 y 408 respectivamente.

Preocupa que los especialistas repitan que, en comparación con los alumnos que obtienen los puntajes más altos, los nuestros tienen menos posibilidades de realizar actividades de una alta exigencia cognitiva, y tienen menos oportunidades para insertarse en el mercado laboral y en la sociedad con un alto nivel de competitividad. Es la hora de ocuparse en hacer algo diferente, más integrador, sin buscar culpables, sino más bien causas y efectos.

En abril 2016 escribí dos artículos sobre Singapur en donde el apoyo y la exigencia educativa es del gobierno, la familia y la escuela, pero en México estas instancias se encuentran divorciadas. Además, en el país se reflejan altos niveles de desigualdad en la distribución de recursos educativos y no existe una continuidad en las metas y el esfuerzo. Como los enfermos, primero debemos reconocer el diagnóstico, aceptar que existe la enfermedad, y aplicar a conciencia las medidas que ayuden al tratamiento.

gilnieto2012@gmail.com

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