Deducibilidad

Atticuss Licona | Tiempo de Veracruz | febrero 17, 2011 at 9:02 PM

DIARIO ÍNTIMO

Por Atticuss Licona

Deducibilidad

Mis incursiones escolares durante el kínder y la primaria fueron siempre en escuelas privadas. De ellas estuvieron a punto de expulsarme en más de una ocasión porque daba la casualidad que el niño Atticuss siempre fue un estridentista que gustaba de pelearse con los compañeros y sobre todo con los maestros a los que les cayó en más de una ocasión tratando de enseñarle una que otra mentirilla. No sé si fue la llegada a Xalapa en donde supuestamente se experimentaba un buen ambiente en las escuelas públicas o alguna crisis económica nacional recurrente, pero el caso es que desde la secundaria se me acabaron las escuelas privadas y entré al enervante mundillo de las escuelas públicas multitudinarias.

Esta transición tan grave -pasar de 13 alumnos a 52 de un año a otro- marcó derroteros en el niño Atticuss que ya no tuvo forma de llamar la atención y se fue acostumbrando a la soledad del gentío. Aun así, justo es decirlo, si no me corrieron de las escuelas privadas por las que transité no fue por falta de recursos, si no por falta de valor de los directores que veían en mí una gema en bruto. Porque eso sí, en las escuelas privadas te perdonan todo menos que los padres se atrasen con el chelín. Los hijos de estos padres ralentizados eran obscenamente exhibidos y a más de uno lo llamaron con micrófono. Yo siempre temí que algún día el sistema de sonido escupiera “¡Niño Atticuss! ¡Niño Atticuss! ¡Favor de presentarse en la Dirección pues sus retacaños padres no han pagado su colegiatura!”.

Esto, créame, era lo más pior que le podía pasar a un niño. Quedaba marcado de por vida y hasta los privilegios de sentarse enfrente para verle los calzones a las maestras perdía. Es curioso, pero el niño Atticuss a pesar de su estridentismo fue esquivando las balas de la deshonra y tuvo unos padres comprensivos y organizados que lo mantuvieron en escuelas privadas hasta que el cuerpo pudo. En ese entonces ni siquiera se podía soñar con la deducibilidad de las colegiaturas y ahora que ésta será una realidad creo que se ha sobreestimado el alcance de la misma pues la devolución de impuestos ni será inmediata ni será mayúscula.

Los padres habrán primero de ponerse al día en sus impuestos, pagar con cheque o con depósito bancario cuando gran parte de sus ingresos muchas veces son en efectivo. Con esto, el Gobierno Federal crea la doble trampa que busca lo de siempre, gravar más en lugar de bajar impuestos. Y mientras, he escuchado a muchos padres que están contentos por la deducibilidad, pero cuando les pregunto si ellos presentan declaraciones de impuestos ponen cara de “¡ay sí verdad!” y me dicen que no. También hay otros que primero se pusieron contentos y luego cayeron en la cuenta que anualmente pagan mucho más de los montos autorizados. Aquí en Veracruz, o en Xalapa para no ir más lejos, las escuelas primarias, secundarias y prepas de medio cachete andan entre los 2,000 y los 3,000 mensuales. Estos montos rebasan con mucho lo autorizado para la deducibilidad. Esas cuestiones, afortunadamente, no las tuvieron que sopesar los papás del niño Atticuss… una preocupación menos para ellos y una más para el niño Atticuss.

Señor, señora mía, ya es viernes, agarre a su pareja y como dice el de la Cheyenne: ¡a darle!

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