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Renovación republicana

José Luis Rangel Martínez | | septiembre 17, 2012 at 10:26 AM

Tiempo de pensar…

Renovación republicana

Por José Luis Rangel Martínez

“A la república solo ha de salvarla pensar en grande,
sacudirse de lo pequeño y proyectar hacia lo porvenir.”
José Ortega y Gasset

Hace unas semanas, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TRIFE) declaró por unanimidad de votos a Enrique Peña Nieto Presidente Electo de México para el período 2012-2018, con dicha resolución se dio por terminado el proceso electoral que diera inicio el pasado 7 de octubre.

​En este tenor, hay que considerar que el 1 de septiembre dieron inicio los trabajos de la LXII Legislatura Federal. Al margen de las posibles irregularidades que de facto se hayan presentado y de la exégesis que uno de los contendientes ha formulado en relación con el referido proceso, es dable afirmar que el sufragio ciudadano determinó la conformación actual del Congreso de la Unión, misma que se configura del siguiente modo: En la Cámara de Diputados, con un total de 500 miembros, 300 de mayoría relativa y 200 de representación proporcional, la distribución es así: PRI 212, PAN 114, PRD 104, PVEM 29, MC 16, PT 15 NA 10; mientras que en el Senado, conformado por 128 integrantes, 96 de mayoría relativa y 32 de representación proporcional, las cifras arrojan: PRI 52, PAN 38, PRD 22, PVEM 9, PT 5, MC 1, NA 1.

​Resulta evidente que ningún instituto político cuenta con mayoría absoluta, lo cual es normal en un sistema pluripartidista como el nuestro además de favorecer los pesos y contrapesos en el ejercicio del poder público, por lo que será de capital importancia el papel que desempeñen los coordinadores políticos de los grupos parlamentarios, especialmente los del PRI, diputado Manlio Fabio Beltrones Rivera y senador Emilio Gamboa Patrón, ya que en ellos recaerá la responsabilidad de hacer que las iniciativas enviadas por el titular del Poder Ejecutivo Federal prosperen. Ambos personajes poseen amplísima experiencia en el quehacer parlamentario, el primero es diputado federal por tercera ocasión y otras dos ya fue senador, mientras que el segundo ocupo una curul en la anterior legislatura y ahora repite como senador después de haber desempeñado ese cargo popular en el período 2000-2006. Bajo esta tesitura, habrá que ver con que racionalidad se conducen: Sumándose al proyecto de gobierno de Peña Nieto o preparando, desde ya, la próxima sucesión presidencial, esta disyuntiva podría generar tarde o temprano conflicto de intereses.

En consonancia con los datos antes mencionados, el PRI tendrá que diseñar la agenda legislativa fundamentalmente con el PAN y el PVEM, con este último, aparentemente, las cosas serán más simples, toda vez que en el proceso electoral participaron juntos en la coalición Compromiso por México, aunado a que la dirigencia del verde ecologista generalmente no muestra reticencia alguna para entenderse con el partido en el poder independientemente de quien lo detente. Es con el Partido Acción Nacional con quien el PRI tendrá que construir los grandes acuerdos, lo cual, en este momento, puede verse complicado debido a la falta de auténticos liderazgos al interior del blanquiazul, pues tras el fracaso electoral del primer domingo de julio, ni el Presidente Calderón, ni Gustavo Madero, mucho menos Ernesto Cordero, ni algún otro cuadro del partido tienen la influencia necesaria para encarar con nitidez y eficacia las delicadas reformas legislativas que hoy México tanto requiere.

Por otro lado, habría que plantear ¿cuál será el papel que jugarán los grupos parlamentarios de la perenemente dividida izquierda? Es obvio anticipar que votarán en contra de cualquier iniciativa enviada por el Ejecutivo; sin embargo, no debe perderse de vista lo anunciado por Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de crear un nuevo partido político, ya que muchos de los actuales legisladores afines al tabasqueño podrían abandonar sus actuales partidos para incorporarse a Morena. Esto reviste particular importancia si se toma en consideración que en los sistemas democráticos, por imperfectos que sean, todas las corrientes políticas cuentan, máxime cuando la izquierda sumó más de quince millones de votos en la reciente elección presidencial. Por lo que cabe otra pregunta: ¿Dónde quedarán las aspiraciones de la ciudadanía que vio en el Movimiento Progresista la mejor opción para transformar a México dándole su voto? Sería no únicamente excluyente, sino irresponsable y torpe que PRI, PAN y PVEM soslayaran este hecho en el que subyacen los intereses legítimos de un considerable segmento de votantes.

También en días recientes, el Presidente Electo dio a conocer a la opinión pública su equipo de transición, en el que se aprecia una mezcla entre políticos y tecnócratas, personajes con experiencia e individuos de bajo perfil. El grupo se estructura en tres áreas: Coordinación para la Transición Gubernamental, Coordinación de Política y Seguridad y el Staff. En este equipo aparecen nombres de personajes ampliamente conocidos en el ámbito político, otros no tanto, pero todos ellos en espera de ocupar cargos relevantes en el gabinete presidencial, aunque, lamentablemente para los susodichos algunos quedarán fuera del presupuesto.

En la Coordinación para la Transición Gubernamental el responsable es el Luis Videgaray Caso, hombre de absoluta confianza del ex gobernador mexiquense, con experiencia legislativa y en la función pública, doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, cuyo currículum indica amplio dominio en temas económicos y financieros. De los veintisiete nombres que aparecen en este grupo, llaman la atención los de cuatro mujeres, entre las que sobresale Rosario Robles Berlanga, la otrora militante y dirigente del PRD que cobrara notoriedad por aquél espinoso asunto en el que se le vinculó con un empresario de origen argentino. Tampoco faltan, parafraseando a Antonio Velasco Piña, autor del libro El círculo negro, los herederos de la monarquía como Sebastián Lerdo de Tejada Covarrubias, Enrique de la Madrid Cordero y Emilio Lozoya Austin.

La Coordinación de Política y Seguridad la encabeza Miguel Ángel Osorio Chong, ex gobernador hidalguense con probado oficio político y quien suena para despachar en la Secretaría de Desarrollo Social o en la casona de Bucareli. Esta coordinación, menos numerosa que la anterior, con trece integrantes, nueve hombres y cuatro mujeres, refleja una composición, digamos… plural, e incluye los nombres de Roberto Campa Cifrián, ex candidato presidencial del PANAL y de quien resulta difícil determinar tanto su filiación partidista como sus convicciones políticas e ideológicas; Claudia Ruíz Massieu Salinas, sus apellidos indican sobradamente su linaje político; Eugenio Ímaz Gispert, con vínculos familiares en el PRD capitalino, y María de los Ángeles Fromow Rangel, ex titular de la FEPADE en el obscuro gobierno foxista.

Más allá de todo esto, Enrique Peña Nieto asumirá el próximo mes de diciembre el cargo de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. A diferencia de lo acontecido hace seis años, cuando se corrió el riesgo de que Felipe Calderón no pudiera llegar a San Lázaro para rendir protesta y, con ello, producirse una crisis constitucional de proporciones mayores. Hoy, estoy cierto, la ciudadanía espera sensatez y madurez política por parte de sus representantes para llevar a cabo una renovación republicana del Titular del Poder Ejecutivo Federal. Es cuanto…


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